
MÉTODO LORETTE
El método LORETTE nace en SYCAMORE con el objetivo de crear una experiencia educativa que se adapta a cada alumno. Así logramos que nuestros niños crezcan motivados, preparados y felices.
No es una receta, es una práctica viva en continua transformación. Es un proceso abierto que surge de la observación, la reflexión constante y el amor por educar. Integra herramientas y perspectivas de diferentes pedagogías, metodologías, filosofías educativas y de crianza.

El Método LORETTE es un enfoque pedagógico contemporáneo que integra investigación sólida sobre cómo aprenden los niños con prácticas educativas centradas en la experiencia, la observación y la relación.
Combina diferentes pedagogías alternativas, incluyendo de manera explícita el trabajo socioemocional de Conscious Discipline, y las articula mediante ocho principios que priorizan la comprensión profunda, el aprendizaje activo con las manos, la construcción de significado a través del lenguaje, la autorregulación emocional y la conexión con la naturaleza.
Este método reconoce que cada niño aprende a ritmos y con estilos distintos, y por eso diseña trayectorias personalizadas que se ajustan a sus necesidades, intereses y zonas de desarrollo
LOS 8 PRINCIPIOS LORETTE
A continuación te presentamos los 8 principios sobre los que construimos todas las experiencias educativas en SYCAMORE.
El Vínculo Primero
Cada quién a su ritmo
Respeto profundo por la infancia
Aprender es vivir con sentido
La experiencia directa es el camino
El adulto como guía y maestro
El conocimiento se construye en comunidad
Enseñar con amor y ética


En la práctica, el Método LORETTE se vive a través de proyectos interdisciplinarios, documentación continua, evaluación narrativa y experiencias reales dentro y fuera del aula.
Los estudiantes investigan, construyen, experimentan, debaten, crean y presentan lo que descubren, mientras sus maestras los acompañan con intencionalidad pedagógica y observación constante.
El método también se sustenta en la vida comunitaria: familias, escuela y niños comparten un mismo lenguaje socioemocional y una cultura de respeto, curiosidad y corresponsabilidad.
El objetivo no es que los alumnos memoricen más, sino que piensen mejor, actúen con propósito y se conviertan en personas capaces de comprender el mundo y transformarlo con sensibilidad y creatividad.
